12.3.11
¡Monta al caballo otra vez!
Cuando tenía ocho años, me caí de un caballo. El caballo era muy viejo y lento - siempre me metieron en los caballos más viejos, que no corrían nunca. Estabamos volviendo de una excursión larga, de cuatro o cinco horas, y estabamos cerca del potrero. De repente, el caballo comenzó a correr, que me sorprendé, y me caí, con un ruido sordo, al suelo. ¿Qué había occurido? Una abeja había picado el caballo en la nariz. Ambos el caballo y yo tuvimos narices ensangrentadas. Eso no me asustó - creo que mi madre había asustado más que yo. El día siguiente, monté un caballo otra vez - pero un caballo distinto!
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