27.3.11

Fiebre de cabana

Hemos tenido océanos de lluvia este mes; además, esta semana pasada tuvimos las vacaciones de primavera, y me quedé a casa.  Cociné sopa de brécol, y caldo verde, y salsa para pasta, y horné bollos para desayunar.  Leí un libro, y algunas revistas desde la primera a la última pagina.  Resolví el sudoku y las crucigramas, y pasaba muchas horas mirando la red y el feisbuk (?).  Pasé una tarde a la casa de una amiga, jugando juegos de mesa con ella y sus hijas.  
Pero, esta mañana, no negaba que sentía el fiebre de cabana.  No estoy acostumbrada a sentarme adentro la casa todo los días. Las paredes comenzaban a ahogarme.  Esta mañana mandé un correo electrónico a mis amigas, para preguntar si alguien quisiera dar un paseo, pero no recibé ninguna respuesta.  Estaba lloviendo, pero no demasiado; así decidí salir sola.  (No sé por qué es tan difícil andar sola.  ¿Tendré miedo de sentirme triste, porque estoy sola?   Sin embargo, me sentí valiente, y di un paseo.)  Me sentía contenta, afuera de la casa.  No hay duda de que salir de la casa a veces es bueno para la salud mental.

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