Hemos tenido océanos de lluvia este mes; además, esta semana pasada tuvimos las vacaciones de primavera, y me quedé a casa. Cociné sopa de brécol, y caldo verde, y salsa para pasta, y horné bollos para desayunar. Leí un libro, y algunas revistas desde la primera a la última pagina. Resolví el sudoku y las crucigramas, y pasaba muchas horas mirando la red y el feisbuk (?). Pasé una tarde a la casa de una amiga, jugando juegos de mesa con ella y sus hijas.
Pero, esta mañana, no negaba que sentía el fiebre de cabana. No estoy acostumbrada a sentarme adentro la casa todo los días. Las paredes comenzaban a ahogarme. Esta mañana mandé un correo electrónico a mis amigas, para preguntar si alguien quisiera dar un paseo, pero no recibé ninguna respuesta. Estaba lloviendo, pero no demasiado; así decidí salir sola. (No sé por qué es tan difícil andar sola. ¿Tendré miedo de sentirme triste, porque estoy sola? Sin embargo, me sentí valiente, y di un paseo.) Me sentía contenta, afuera de la casa. No hay duda de que salir de la casa a veces es bueno para la salud mental.