Siempre me siento mejor después de nadar. No me duelen los musculos, sino siento relajada. No tengo que quitarme de ropa humeda y apestosa con sudor. Siento contenta.
Es la verdad que es algo aburrido recorrer los mismos 25 metros por una media hora. Ni cuento las vueltas ni me concentro en la brazada. Pienso en cosas varias.
Por las noches algunas veces sueño con una piscina en la que quiero nadar, pero no puedo porque hay demasiado gente o el agua es poco profundo. Una vez soñe que estaba nadando en cemento. La natación toca las emociones tan como los musculos. Quedar flotante es algo que no se puede dar por hecho.
No comments:
Post a Comment
(sus observaciones y sugerencias son bienvenidas, pero quiero aprobarlas antes de publicar para evitar el spam)