10.10.11

Una fábula

(Una tarea para clase - estamos aprendiendo pronombres relativos.)

El burro y las cabras

Había una vez un burro joven que le dijo a su madre,  "Mamá, no me gusta comer estos cardos, que pican mi naríz, y me hacen estornudar."  "Pero mi hijo" dijo la madre, "el cardo es la comida que todos los burros comen."  "No me importa" dijo el burro joven. "Voy a buscar lo que me gusta comer."  Así el burro salió del campo de los burros, y entró en un bosque cuyos árboles eran grandes y tupidos, debajo los cuales la sombra era tan oscura que no podía crecer ni siquiera una hoja de hierba.  El burro tenía hambre, pero no pudo encontrar nada para comer.  Entonces vio unos pájaros pequeños, los cuales estaban volando entre las ramas de los árboles.  "¡Oye!" El burro llamó a los pájaros.  "¿Qué hay de comer aquí?"  Un pájaro respondió, "Por supuesto, hay muchos insectos volantes, de los que puedes comer tantos como quieras."  "¡Bah!" dijo el burro. "Aún si pudiera atrapar esos insectos, no me gustaría comerlos."  Y siguió andando.  Después de unas horas llegó a la orilla arenosa de un río, del cual el cauce estaba cubierto con piedras.  El burro tenía mucho hambre.  Bebió del agua, pero no vio nada de comer.  Vio un pez en el agua, y le preguntó, "Señor Pez, hay algo de comer por aquí?"  El pez le respondió, "¡Por supuesto, señor Burro! ¿Ve Ud. esas piedras, las cuales hay sobre todo el cauce de este río? Allí crecen algas deliciosas, las cuales se pueden comer."  "¡Ugh!" dijo el burro. "Me parece que tengo que continuar andando."  Y el burro cruzó el río.  Después de un rato, llegó al borde de una llanura seca, en la tierra dura de que no crecía ni hierba ni arbusto, pero sólo un pequeño árbol, casi sin hojas, en el cual estaba una bandada de cuervos, y más extraño, estaban también algunas cabras moteadas, las cuales estaban ocupadas comiendo algo en las ramas.  Esto le sorprendió el burro, porque había conocido a una cabra en su campo de hogar, pero él andaba por la tierra y comía cardos como hacían los burros.  El burro tenía tanto hambre, que creyó que no podría alcanzar el árbol, pero lo hizo.  "Disculpe" les dijo a las cabras, "¿Hay algo para comer aquí?"  Los cuervos rieron.  Las cabras no hicieron caso, sino seguían comiendo.  "¡Ay! Estoy muriendo de hambre!" gritó el burro. "Hay algo para comer?"  Una cabra vieja alzó su cabeza cornuda y gruñió, "¡Zoquete! ¿Qué crees que estamos haciendo?"
El día próximo llegó a la llanura la madre del burro joven, la cual había estado muy preocupada con su hijo errante.  Le sorprendió mucho a encontrar su hijo en las ramas de un árbol, con un rebaño de cabras y una bandada de cuervos.  "¿Mi hijo, que haces allí?" le llamó al burro joven.  "¡Estoy desayunando!" vino la respuesta. "En el país donde fueres, haz lo que vieres."



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